Que sencillo es obrar mal y esperar que el tiempo borre los sucesos;
Que fácil lastimar y recelar equívocamente.
Que tontería discriminar y sangrar los cuerpos,
Que sencillez malgastar el tiempo en críticas y soberbia.
Que difícil perdonar y disculparse cuando hay daño.
Que complicado halagar y embelesar el trabajo ajeno,
Que encrucijada el deber de la sonrisa y la buena predisposición.
Que trabajoso abrir el alma e intercambiar cariño.
Que contradicciones se envuelven en mi mente
Cosas tan sencillas y valores tan sagrados con los que se educa a los niños
Y nosotros, supuestos adultos, tergiversamos las formas
Y complicamos vanamente al mundo.
¡Que fácil es perdonar y que difícil lastimar!
¡Que sencillo es sonreír y que complicado recelar!
¡Que terrible discriminar, y cuan bello es halagar!
¡¡¡Que hermoso sería este mundo si esta utopía se pudiese lograr!!!
Este blog nació en 2007, a mis 18 años. Hoy 2012 decido revivirlo y volver a tomar estos espacios como lugar de reflexión y paz.
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martes, 12 de febrero de 2008
lunes, 17 de diciembre de 2007
cree en mi.
Me pides vehementemente palabras que demuestren mi cariño.
Me agobias con preguntas y mis respuestas siempre son vanas.
Me exiges revelar secretos profundamente guardados,
Y sueltas mi oratoria de engaños para ocultar mi pasado.
¿Acaso tus dudas son mayores que mis actos?
¿O será tan fuerte la dependencia que tienes de seguridad?
Quizás te carcome el pensar que esto no es verdadero.
Quizás el sueño confunda tu realidad.
Pero no intentes que hable, que mienta, que suspire,
Si eso no lo siento con sinceridad.
Tan solo deja que mis labios recorran los surcos de tus mejillas.
Y así sabrás que cuando amo, amo de verdad.
Me agobias con preguntas y mis respuestas siempre son vanas.
Me exiges revelar secretos profundamente guardados,
Y sueltas mi oratoria de engaños para ocultar mi pasado.
¿Acaso tus dudas son mayores que mis actos?
¿O será tan fuerte la dependencia que tienes de seguridad?
Quizás te carcome el pensar que esto no es verdadero.
Quizás el sueño confunda tu realidad.
Pero no intentes que hable, que mienta, que suspire,
Si eso no lo siento con sinceridad.
Tan solo deja que mis labios recorran los surcos de tus mejillas.
Y así sabrás que cuando amo, amo de verdad.
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