Me río como niña enamorada,
Buscando vestigios de dulzura en la mirada ajena.
Encontrando palabras sutiles y deliciosas,
El tacto exquisito y excitante del momento prohibido.

¿Puede ser que otra vez sienta retorcijones en mi estómago?
Parecería que los gusanos terminaron de comer mi cerebro,
Y se que verdaderamente a vos nada te importa.
Pero que importa, peor sería que compartas lo que siento.


Y donde sucede lo más gustoso, es en sueños destilados de mi subconsciente.
Que gracioso y divertido, saber que en realidad solo te estás burlando,
Pero no creas tanto en tus méritos, pues puedo asegurarte
Que yo lo busco y luego lo padezco, pero pierdo mi fortaleza tan solo porque quiero.

Ahora me iré a buscar consuelo en cama ajena, más que ajena en la de siempre;
Pero buscando en los rincones oscuros de la habitación
Algún recuerdo de tus palabras efímeras que recorrieron mis sentidos,
Cuando cerraba los ojos y sentía tu presencia, algo así como el alma.